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Juanita pasó numerosas
vacaciones en este lugar que le gustaba mucho. Muy joven
aprendió a montar a caballo. Verdadera amazona, le
gustaba galopar por la hacienda hasta los alrededores de
la cordillera de Los Andes.
Los hermanos de Juanita eran
: Lucita, Miguel, Luis (Lucho), Juana (fallecida pocas horas
después de su nascimiento; Juanita recibió
su nombre), Rebeca e Ignacio. Juanita estaba particularmente
cerca de su hermano Lucho y de Rebeca, su inseparable hermana
menor.
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Muy temprano, Juanita
se sintió atraída por las cosas de Dios.
Le gustaba acompañar a Ofelia (la sierva que
cuidaba de ella) a la iglesia. Un día, estando
en Chacabuco, tomó la mano de un sacerdote
amigo de la familia y le dijo: "Padrecito, ¡vayamos
al cielo!". Después de salir de la casa,
el sacerdote le preguntó: "Entonces, Juanita,
¿por donde se va al cielo?" Juanita contestó:
"Por allí" designando con su dedo
la cordillera de Los Andes. El sacerdote le dijo:
"Después de haber escalado estas montañas
muy altas, todavía estará muy lejos
el cielo. No, Juanita, este no es el camino del cielo:
Jesús en el sagrario, este es el camino real
para llegar al cielo."
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Juanita
a los 18 meses
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Sin embargo, Juanita no tiene
un carácter fácil. Es vanidosa, no le gusta
obedecer, tiene rabias frequentemente y llora por nada.
Con el auxilo de la gracia de Dios, especialemente de la
eucaristía, Juanita conseguirá progresivamente
vencer sus defectos y dominarse.
En 1906, un terremoto sacudió
la ciudad de Santiago. Juanita escribió en su Diario
que fue en esta época que Jesús principió
a tomar su corazón.
En 1907, el abuelo de Juanita
murió santamente. La madre de Juanita, doña
Lucía, recibió en heredad una parte de la
hacienda de Chacabuco. Don Miguel, el padre de Juanita,
manejaba los negocios de la hacienda. En el mismo año,
Juanita entró como externa en Santiago en el colegio
de las Hermanas del Sagrado Corazón de Santa Madeleine-Sophie
Barat.
Fue su hermano Lucho el que
enseñó a Juanita la oración del rosario.
Ambos prometieron recitarlo cada día, promesa que
Juanita cumplió hasta el fin de su vida (una sola
vez, ella confesó, lo olvidó cuando era muy
pequeña). "Nuestro Señor, desde aquí,
se puede decir, me tomó de la mano con la Santísima
Virgen."
Juanita
el día de su
primera comunión
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Juanita
tuvó muy pronto un deseo grande de hacer su
primera comunión. Preguntaba a menudo cuando
podría hacerla, pero le decían que ella
era demasiado pequeña. Juanita pedía
entonces le enseñaran a hacer comuniones de
deseo. Finalmente, recibió el permiso de hacer
su primera comunión y quisó preparse
con la confesión, la oración y la ofrenda
a Jesús de numerosos pequeños sacrificios.
"Un año me preparé. Durante este
tiempo la Virgen me ayudó a limpiar mi corazón
de toda imperfección." Hizo su primera
comunión en Santiago el 11 de septiembre de
1910, día que la marcó profundamente
por toda su vida, (ella la cuenta en su Diario). Ella
tratará de comulgar cada día, en la
medida del posible.
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